
Las infracciones del empresario son incumplimientos que se producen cuando una empresa no respeta las obligaciones laborales, salariales, contractuales, sindicales o de prevención de riesgos que establece la normativa vigente. En muchas ocasiones, el trabajador detecta que algo no se está haciendo correctamente, pero no sabe si la conducta de la empresa puede denunciarse, qué consecuencias tiene o qué pasos debe seguir para defender sus derechos.
Si sospecha que su empresa está actuando de forma irregular, si no le entrega las nóminas, si no respeta sus descansos, si no paga correctamente el salario, si modifica sus condiciones de trabajo sin justificación o si se están vulnerando derechos básicos dentro del centro de trabajo, es importante recibir asesoramiento antes de actuar. Nuestro equipo de abogados laborales en Sevilla puede estudiar su situación, valorar si existe una infracción laboral y explicarle qué vías tiene para reclamar o denunciar.
Las infracciones empresariales pueden afectar a cuestiones muy diferentes: contratos, jornada, salario, vacaciones, permisos, prevención de riesgos laborales, igualdad, representación sindical, Seguridad Social o dignidad de los trabajadores. Algunas conductas pueden parecer pequeñas irregularidades, pero si se repiten o afectan a varios empleados pueden tener una importancia mayor y dar lugar a sanciones para la empresa.
Las infracciones laborales son acciones u omisiones de la empresa contrarias a las normas laborales, reglamentarias o a lo previsto en los convenios colectivos. Es decir, no solo se comete una infracción cuando el empresario realiza una conducta prohibida, sino también cuando deja de cumplir una obligación que legalmente le corresponde.
Por ejemplo, puede existir infracción si la empresa no entrega el recibo de salario, no formaliza por escrito un contrato cuando debe hacerlo, no respeta las vacaciones, impone jornadas superiores a las permitidas, no abona horas extraordinarias, discrimina a un trabajador, incumple las normas de prevención de riesgos o utiliza fórmulas fraudulentas para evitar reconocer una relación laboral real.
Estas situaciones no deben analizarse de forma aislada. Para valorar correctamente una posible infracción del empresario es necesario revisar el contrato, las nóminas, el convenio colectivo aplicable, la jornada real, las comunicaciones de la empresa, la vida laboral y cualquier prueba que permita acreditar el incumplimiento.
La normativa distingue entre infracciones leves, graves y muy graves. Esta clasificación depende de la entidad del incumplimiento, del derecho afectado, del daño causado al trabajador, de si la conducta se ha repetido en el tiempo y del número de personas afectadas.
No todas las infracciones tienen la misma consecuencia. Una irregularidad formal puede recibir una sanción menor, mientras que una conducta que afecte al salario, a la seguridad, a la dignidad o a derechos fundamentales del trabajador puede tener consecuencias mucho más serias para la empresa.
Las infracciones leves son incumplimientos de menor entidad, aunque no por ello deben ignorarse. En ocasiones son el primer indicio de una gestión laboral incorrecta o de una falta de respeto hacia los derechos básicos de la plantilla.
Entre las infracciones leves más habituales pueden encontrarse las siguientes:
Aunque estas conductas puedan parecer menos relevantes, pueden generar indefensión al trabajador. Por ejemplo, no entregar nóminas dificulta comprobar si el salario está bien calculado, si se han incluido los complementos correctos o si se están cotizando adecuadamente las cantidades abonadas.
Las infracciones graves tienen mayor trascendencia porque suelen afectar directamente a derechos laborales importantes. En la práctica, muchas reclamaciones de trabajadores tienen su origen en este tipo de incumplimientos, especialmente cuando la empresa no respeta la jornada, el salario, el contrato, las vacaciones o las condiciones fijadas en el convenio colectivo.
Pueden considerarse infracciones graves, entre otras, las siguientes conductas empresariales:
Este tipo de infracciones puede tener consecuencias tanto administrativas como judiciales. Además de una posible sanción de la Inspección de Trabajo, el trabajador puede reclamar cantidades pendientes, diferencias salariales, reconocimiento de derechos, regularización de contrato o incluso la extinción indemnizada de la relación laboral si el incumplimiento empresarial es grave.
Las infracciones muy graves son las conductas más serias dentro del ámbito laboral. Normalmente afectan a derechos fundamentales, a la dignidad del trabajador, a la seguridad y salud en el trabajo, al salario o a situaciones de fraude especialmente relevantes.
Entre las infracciones muy graves que pueden cometer las empresas se encuentran las siguientes:
Cuando se produce una infracción muy grave, no solo puede imponerse una multa elevada a la empresa. También pueden derivarse otras consecuencias, como pérdida de bonificaciones, recargos en prestaciones, responsabilidades adicionales o reclamaciones judiciales por daños y perjuicios si se han vulnerado derechos fundamentales.
Uno de los incumplimientos más frecuentes es el relacionado con el pago del salario. El trabajador tiene derecho a percibir su sueldo en la cuantía, forma y fecha pactadas, respetando siempre el convenio colectivo aplicable y la normativa laboral.
Puede existir infracción empresarial cuando se producen retrasos reiterados en el pago, cuando no se abonan horas extraordinarias, cuando se pagan cantidades fuera de nómina, cuando no se reconocen complementos salariales o cuando el finiquito no incluye todos los conceptos pendientes. Estas situaciones deben revisarse con detalle, ya que pueden dar lugar tanto a una denuncia ante la Inspección de Trabajo como a una reclamación de cantidad ante el Juzgado de lo Social.
La jornada laboral es otro ámbito en el que se producen numerosos conflictos. La empresa debe respetar los límites legales y convencionales de jornada, los descansos entre jornadas, los descansos semanales, las vacaciones anuales, los permisos retribuidos y el registro horario cuando sea obligatorio.
Si la empresa obliga a realizar más horas de las permitidas, no compensa ni paga las horas extraordinarias, impide disfrutar vacaciones, modifica turnos sin justificación o no respeta los descansos mínimos, puede estar incurriendo en una infracción laboral. En estos casos, es recomendable conservar cuadrantes, mensajes, correos electrónicos, fichajes, nóminas y cualquier prueba que permita acreditar la jornada realmente realizada.
La empresa tiene la obligación de proteger la seguridad y salud de sus trabajadores. Esto implica evaluar los riesgos del puesto, informar y formar a la plantilla, entregar equipos de protección cuando sean necesarios, adoptar medidas preventivas y vigilar que el trabajo se desarrolle en condiciones adecuadas.
Cuando la empresa no cumple con estas obligaciones, el trabajador puede encontrarse expuesto a accidentes, enfermedades profesionales o situaciones de riesgo innecesarias. Las infracciones en materia de prevención pueden ser especialmente graves si existe riesgo para la integridad física de los empleados o si ya se ha producido un accidente de trabajo.
La Inspección de Trabajo y Seguridad Social es el organismo encargado de vigilar el cumplimiento de la normativa laboral. Puede actuar de oficio, por campañas específicas o a raíz de una denuncia presentada por un trabajador, representantes sindicales u otras personas que conozcan los hechos.
La denuncia ante la Inspección de Trabajo puede ser útil cuando existen incumplimientos relacionados con contratos, jornada, salarios, Seguridad Social, prevención de riesgos, discriminación, cesión ilegal, falta de alta o vulneración de derechos colectivos. No obstante, antes de presentar una denuncia conviene preparar bien los hechos y ordenar la documentación disponible.
En una denuncia laboral es importante explicar con claridad qué está ocurriendo, desde cuándo sucede, a quién afecta, qué pruebas existen y qué normas pueden estar incumpliéndose. Una denuncia imprecisa o sin soporte documental puede tener menos recorrido que una actuación planteada con una estrategia adecuada.
Para acreditar una infracción empresarial, pueden ser útiles diferentes documentos y comunicaciones. Cada caso debe estudiarse de forma individual, pero normalmente conviene reunir:
La prueba es fundamental. Muchas infracciones se producen de forma continuada y no siempre quedan reflejadas en un único documento. Por eso, antes de iniciar cualquier actuación, es aconsejable revisar qué documentación existe y cómo puede utilizarse correctamente.
Las infracciones del empresario pueden generar distintas consecuencias. La más evidente es la sanción administrativa, que puede variar según se trate de una infracción leve, grave o muy grave. Sin embargo, no es la única. La empresa también puede verse obligada a regularizar cotizaciones, abonar salarios pendientes, reconocer derechos laborales, devolver bonificaciones indebidamente aplicadas o responder ante los tribunales.
En determinados casos, el trabajador puede solicitar la extinción indemnizada del contrato si existe un incumplimiento grave del empresario, como impagos continuados, retrasos salariales reiterados o modificaciones sustanciales que perjudiquen gravemente sus condiciones. También pueden reclamarse indemnizaciones adicionales cuando se han vulnerado derechos fundamentales.
En nuestro despacho de abogados laborales en Sevilla podemos ayudarle si cree que su empresa está cometiendo irregularidades. Analizamos su caso con discreción, revisamos la documentación laboral, estudiamos el convenio aplicable y le indicamos si conviene reclamar directamente a la empresa, presentar denuncia ante la Inspección de Trabajo o acudir a la vía judicial.
También asesoramos a empresas que han recibido un acta de infracción o que necesitan revisar sus obligaciones laborales para evitar sanciones. En estos casos, estudiamos el expediente, comprobamos los hechos imputados y preparamos alegaciones o medidas correctoras cuando sea necesario.
Las infracciones laborales no deben normalizarse. Un incumplimiento empresarial puede afectar al salario, a la estabilidad, a la salud, a la dignidad y a los derechos básicos del trabajador. Si tiene dudas, si necesita denunciar una situación irregular o si quiere saber cómo actuar sin cometer errores, contacte con nuestro equipo. Le ofreceremos un asesoramiento claro, serio y adaptado a su situación.